Del 16 al 22 de julio se realizó en Valladolid la Asamblea Sa-Fa con la presencia representativa de Laicos de varios países donde están los Hermanos, además de los 23 Hermanos representantes de los 410 Hermanos de las 68 comunidades de Hermanos presentes en 4 continentes. Por parte de Ecuador participó la Sra. Patricia Pazmiño, de la Fraternidad Nazarena de Ambato, Coordinadora de las Fraternidades Nazarenas de Ecuador, y el Hno. Fernando Cob, de la comunidad de Quito. Se trabajó conjuntamente para afianzar la organización y el trabajo carismático desde la presencia laica. En el informe que presentó el Superior General se decía: La misión y el carisma compartidos están creando una familia carismática con una identidad cristiana, nazarena y taboriniana que ayuda a las personas en su crecimiento personal, comunitario y profesional. El número de personas que podemos considerar integrantes de la Familia Sa-Fa está entorno a las 50.000. El Capítulo debe considerar a esta familia carismática no sólo como destinataria de su acción sino también como verdadera protagonista.»

Se terminó la Asamblea con la elaboración de un breve documento en el que se trazaron algunas líneas programáticas en torno a las LLAMADAS que nos hace la Iglesia, y el mundo, la IDENTIDAD y la MISIÓN de los miembros de la Familia Sa-Fa. En la Introducción de dicho documento se dice:

«La renovación de la vida religiosa que los Hermanos hemos hecho desde la relectura del carisma del H. Gabriel Taborin se ha encontrado con el impulso de la vocación laical como parte esencial de la Iglesia. Este encuentro ha hecho posible un camino común de creación de la Familia Sa-Fa. Una experiencia de comunión que sigue creciendo y que vemos como un signo claro de esperanza. El carisma Sa-Fa se hace vida en las personas que lo encarnamos cada día. En este sentido, Laicos y Hermanos, estamos llamados, en el respeto compartido de la propia vocación e identidad, a custodiar y testimoniar este don. Así, entendemos que la Familia Sa-Fa integrada por todas las vocaciones, es una comunidad carismática que tiene su fuente en la Familia de Nazaret; ministerial, porque cada uno aporta su servicio desde la misión; y profética, porque quiere responder con esperanza y compromiso a los desafíos de nuestro tiempo.»

Tras la Asamblea, los Hermanos Capitulantes continuaron con su trabajo.